Enterovirus

Los enterovirus se incluyen dentro de la familia Picornaviridae (pico: pequeño, RNA virus). Presentan una cápside de simetría icosaédrica, sin envoltura; tienen un tamaño pequeño (20-30 nm), poseen ARN de cadena única y polaridad positiva, por lo que se replican utilizando el propio ARN como mensajero.

Se conocen más de 70 serotipos, incluyendo cepas de coxsackievirus, parechovirus y poliovirus, que causan infecciones, muchas veces clínicamente inaparentes, pero que, en un pequeño porcentaje de casos, dan lugar a enfermedades graves del sistema nervioso central, como la meningitis aséptica, síndrome de Guillain-Barré, mielitis transversa, poliomielitis, encefalomielitis y ataxia cerebelar, entre otras.

Las infecciones enterovíricas son más comunes en niños que en adultos. El hombre es el único reservorio conocido y la transmisión es, fundamentalmente, por vía fecal-oral y respiratoria.

Características Clínicas: El virus penetra en el organismo por vía oral o nasofaríngea, con un periodo de incubación que oscila entre 2 y 30-40 días. Las defensas inmunitarias del organismo detienen muchas infecciones por enterovirus, por lo que producen escasos síntomas o ninguno. Algunas personas desarrollan síntomas en las vías respiratorias altas similares a los del resfriado común. Con poca frecuencia, se produce una neumonía vírica. A veces, los enterovirus sobreviven a las defensas del sistema inmunológico y se diseminan por el torrente sanguíneo, produciendo fiebre, cefalea, dolor de garganta y, en algunos casos, vómitos y diarrea.

Algunas cepas de enterovirus también causan una erupción generalizada y no pruriginosa en la piel, o úlceras en el interior de la boca. Este tipo de enfermedad es la infección enterovírica más frecuente. En casos muy infrecuentes, el enterovirus evoluciona desde esta fase hasta afectar un órgano en particular y después se disemina por vía sanguínea a otros tejidos diana en donde se replica.

Las infecciones graves causadas por este virus (que a menudo se manifiestan con meningoencefalitis progresiva lenta, dermatomiositis y/o hepatitis) aparecen en pacientes con defectos de la función de los linfocitos B como agammaglobulinemia ligada al cromosoma X, pero en general no lo hacen en individuos con otras inmunodeficiencias.

La meningitis aséptica es más frecuente en niños. En los lactantes y los niños pequeños, la causa suele ser por Coxsackievirus grupo A o B, un virus ECHO o un Parechovirus humano.

Diagnóstico: Se requiere una evaluación médica para diagnosticar las infecciones por enterovirus. El médico examina cualquier erupción o llaga. El diagnóstico de laboratorio, se puede hacer mediante análisis de sangre o enviando material extraído de la garganta, las heces o el líquido cefalorraquídeo y realizar: Cultivo del virus, detección de ARN viral mediante RT-PCR y demostración de la seroconversión.

Tratamiento: No existe cura para las infecciones por enterovirus ni vacuna. El objetivo del tratamiento contra las infecciones por enterovirus se dirige al alivio de los síntomas. Las infecciones enterovíricas suelen resolverse por completo, aunque si han evolucionado a infecciones del corazón o del sistema nervioso central requieren de ingreso hospitalario y cuidados especiales.

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