Enfermedades infecciosas

Mycoplasma pneumoniae

Mycoplasma pneumoniae es una bacteria de la familia Mycoplasmataceae de la clase Mollicutes caracterizada especialmente por carecer de pared celular. Este hecho condiciona muchas de las características del microorganismo, como son su polimorfismo, que no se tiñan mediante la tinción de Gram, su resistencia a los antibióticos ß-lactámicos y su elevada sensibilidad a las variaciones de pH, temperatura, tensión osmótica y a los detergentes.

Mycoplasma pneumoniae es un patógeno exclusivamente humano y de distribución universal. Es responsable de un 15-20% de las neumonías adquiridas en la comunidad. Las infecciones se producen sin variaciones estacionales importantes, pero suele presentarse en ciclos epidémicos cada 3-5 años, que se relacionan con el otoño y la primavera. También produce infecciones de vías respiratorias altas, siendo el segundo agente causal después del virus influenza A, cuando se determina la etiología de estos procesos por técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR)

Características clínicas: Mycoplasma pneumoniae produce infecciones del aparato respiratorio, principalmente en forma de neumonía que, por sus peculiares características de presentación clínicoradiológica se denomina neumonía atípica primaria. Los síntomas se presentan de manera gradual en varios días, y consisten en fiebre, tos no productiva, cefalea y mialgias. A menudo, se acompaña de faringitis, rinitis, otitis y traqueobronquitis. Los niños con alteraciones inmunológicas como la anemia de células falciformes, con anesplenia funcional o con síndrome de Down, pueden desarrollar una infección respiratoria grave y de evolución fulminante.

Diagnóstico: El diagnóstico microbiológico, en la práctica habitual, se basa, generalmente, en la demostración de anticuerpos específicos generalmente por técnicas de aglutinación de partículas, IFA, ELISA o CLIA. La aplicación de técnicas de PCR en muestras de esputo o exudado faríngeo/nasofaríngeo y el desarrollo de técnicas de PCR múltiple, que permiten detectar M. pneumoniae y otros patógenos respiratorios, pueden ser de elevada utilidad en laboratorios de diagnóstico clínico.

Tratamiento: La mayoría de las personas se recupera completamente sin antibióticos, aunque éstos pueden acelerar el proceso de recuperación. En adultos que no reciben tratamiento, la tos y la debilidad pueden durar hasta un mes. La enfermedad puede ser más seria en los ancianos y en personas con un sistema inmunitario debilitado.

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